Autor:   El Equipo de Slow Fashion Next

La entrada de grandes corporaciones y marcas de fast fashion en el ecosistema de Certificación B Corp reabre el debate sobre credibilidad, estándares y límites del capitalismo consciente.

La certificación B Corp se ha convertido en uno de los sellos más reconocidos del capitalismo con propósito. Sin embargo, la entrada de empresas como Danone y Princess Polly plantea una pregunta incómoda: ¿Está el sello perdiendo su capacidad para diferenciar verdaderamente a las empresas transformadoras de aquellas que simplemente optimizan lo justo para cumplir los mínimos en términos de sostenibilidad en la moda y responsabilidad social corporativa?

responsabilidad social corporativa

Danone: ¿Una B Corp a medias?

Danone se presentó en 2020 como pionera al adoptar en Francia la figura legal de Société à Mission. Desde entonces, ha certificado cerca del 70% de sus subsidiarias bajo el estándar B Corp. Sin embargo, el otro 30% de su producción global no está certificada, y la empresa no lo aclara de forma clara al consumidor final. El logo B Corp aparece en envases, webs y campañas institucionales sin matices, lo que genera una percepción engañosa de cobertura total (B Lab).

A esto se suma otro problema estructural: su puntuación se ha mantenido prácticamente estancada desde 2020, alrededor del mínimo de 80 puntos (Danone Universal Registration Document 2021). Si el principio de B Corp es el progreso continuo, resulta preocupante que una multinacional de este tamaño no haya superado ese umbral en cinco años, lo cual debilita su credibilidad como una de las grandes empresas sostenibles.

Finalmente, está el impacto territorial: Danone, con su producción a gran escala, ha contribuido a la progresiva desaparición de pequeños productores locales, especialmente en zonas rurales como la España vaciada (El Salto Diario). Aunque colabore con algunos ganaderos locales, el modelo estándar de aprovisionamiento reproduce relaciones asimétricas que minan la economía local y generan un impacto social y ambiental preocupante.

El caso de Danone no es un caso aislado en el universo B Corp donde una certificación sin contexto puede distorsionar la percepción de sostenibilidad. También existen denuncias contra otras B Corp como Nespresso y sus cápsulas de café, Patagonia y la falta de sueldos dignos en su cadena de suministro, Athleta (del grupo GAP) y las toneladas de microplásticos, por mencionar solo algunos, también han sido cuestionadas por prácticas contradictorias con sus discursos sostenibles.

Princess Polly: sostenibilidad sobre algoritmos

La reciente certificación B Corp de Princess Polly con 86.8 puntos (CommonShare) reaviva el debate sobre el fast fashion dentro del movimiento slow fashion. Esta marca australiana lanza cientos de prendas nuevas al mes, opera bajo una lógica de microtendencias digitales y se apoya en envíos rápidos globales. Aunque ha introducido materiales reciclados y ha medido parte de sus emisiones, su modelo de base se sustenta en el consumo masivo acelerado, uno de los principales factores de impacto ambiental y precarización laboral en el sector (Business of Fashion).

¿Puede una empresa cuya razón de ser es fomentar compras frecuentes y poco duraderas ser reconocida como referente de sostenibilidad y responsabilidad social corporativa? La B Corp no evalúa el modelo de negocio en sí, sino cómo se gestiona. Esto abre la puerta a que marcas con impactos estructurales severos puedan certificar su gestión, sin transformar su propuesta de valor. La sostenibilidad en la moda no puede desligarse del volumen ni de la durabilidad del producto.

Princess Polly

Empresas que se han retirado del sistema B Corp

El malestar por esta ambigüedad no es nuevo. Varias empresas se han retirado voluntariamente de la certificación B Corp alegando diferencias de fondo con B Lab: Dr. Bronner’s (2025) denunció que los criterios de B Corp se estaban debilitando y que permitían a empresas con impacto dudosamente positivo entrar al sistema (Fuente: CosmeticsDesign.com, feb. 2025). LAUDE’s (moda sostenible) decidió no renovar su certificación por considerar que el sello ya no representaba su nivel de compromiso (Fuente: NoKill Magazine, 2024).

Certificar la empresa vs. certificar el producto

La diferencia entre certificar una empresa entera (como hace B Corp) y certificar un producto concreto (como hacen otras etiquetas) es crucial. Por ejemplo, C&A lanzó vaqueros y camisetas con certificación Cradle to Cradle Certified™ Gold, lo que implica un diseño circular, sin químicos tóxicos, con posibilidad de reutilización o compostaje (FashionUnited). Pero esto no implica que toda la empresa C&A funcione bajo esos estándares, solo esas prendas.

En cambio, B Corp otorga una certificación a toda la entidad. Esto puede generar confusión en el consumidor final, quien podría pensar que toda la producción está alineada con principios sostenibles, cuando en realidad puede haber grandes contradicciones internas. Este tipo de ambigüedad puede favorecer fenómenos de greenwashing y social washing, especialmente cuando se usa la etiqueta B Corp como estrategia de marketing reputacional.

Además, a diferencia de certificaciones como GOTS, Fair Trade o FSC, que son gestionadas por organismos independientes acreditados y se someten a auditorías externas realizadas por entidades certificadoras reconocidas, la certificación B Corp no es una certificación de tercera parte independiente en el sentido tradicional. En el caso de B Corp, el proceso de evaluación, verificación y certificación es gestionado íntegramente por B Lab, la misma organización sin fines de lucro que desarrolló el estándar. Esto significa que no existe una entidad externa que audite o supervise a B Lab como certificador, lo cual marca una diferencia importante en términos de independencia frente a los modelos de certificación clásica reconocidos internacionalmente. Es decir, su estructura no cumple con los criterios formales de certificación por tercera parte que se exigen en normas como ISO, FSC o GOTS.

Princess Polly españa

Conclusión

La certificación B Corp sigue siendo una herramienta válida para evaluar impacto organizacional, pero enfrenta una crisis de credibilidad cuando se convierte en una etiqueta aspiracional sin garantías suficientes de transformación real.

Si empresas como Danone pueden presentarse como B Corp sin aclarar que el 30% de su operación no lo está, y si empresas como Princess Polly pueden obtener el sello sin alterar su lógica de consumo masivo o fast fashion, el riesgo de greenwashing y social washing es real.

La sostenibilidad en la moda no puede ser solo una cuestión de gestión interna; debe también cuestionar cómo se produce, cuánto se produce y a qué coste sistémico. La diferencia entre empresas sostenibles auténticas y estrategias de reputación superficial será clave para el futuro de las marcas éticas de moda.

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