Autor: El Equipo de Slow Fashion Next
Foto Portada: Foto de los programas de I+D de The Or Foundation en Ghana
The Or Foundation visita Madrid para alertar sobre las consecuencias del comercio global de ropa usada y proponer una RAP textil global que incluya a los países donde realmente se gestionan las prendas
A principios de noviembre de 2025, el equipo de The Or Foundation, la Fundación americana con base en Accra (Ghana), visitó Madrid para abrir una conversación urgente y global: ¿qué responsabilidad tienen las marcas europeas sobre el destino final de la ropa que producen?
Durante su visita, compartieron datos reveladores, experiencias desde el terreno y una invitación clara a las marcas y asociaciones textiles españolas: unirse a una RAP textil verdaderamente justa, inclusiva y global.

Visita a la nueva planta de clasificación de Moda Re en Vallecas (Moda Re no exporta a países africanos).
¿Qué es la RAP y por qué importa?
La Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP) es un mecanismo legislativo mediante el cual las empresas que introducen productos en el mercado deben financiar o hacerse responsables por la gestión de esos productos al final de su vida útil.
En Europa, algunos países pioneros como Francia y Países Bajos ya han implementado sistemas nacionales de Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP o EPR, por sus siglas en inglés) para el sector textil, haciendo que las marcas financien la recogida y gestión de las prendas una vez usadas. Sin embargo, el avance estructural a nivel europeo ha venido por dos vías legislativas distintas pero complementarias: el Reglamento de Diseño Ecológico para Productos Sostenibles (ESPR) y la reforma de la Directiva Marco de Residuos.
El ESPR (Regulation (EU) 2024/1781), aprobado en 2023, tiene como objetivo principal transformar el diseño de los productos que se ponen en el mercado europeo. Obliga a los fabricantes a producir bienes más duraderos, reparables, reciclables y eficientes en el uso de recursos. Su aplicación es transversal a todos los sectores y sienta las bases para una economía verdaderamente circular. En el caso del textil, el ESPR introduce herramientas clave como el Pasaporte Digital del Producto, que permitirá rastrear el origen, la composición, la reparabilidad y la huella ambiental de cada prenda.
Aunque el ESPR no regula directamente la financiación de la gestión de residuos textiles, sí crea las condiciones técnicas y de trazabilidad que permiten que los sistemas de EPR funcionen de manera más eficaz y justa. Es decir, el ESPR actúa sobre el diseño y la transparencia del producto, mientras que la EPR regula la responsabilidad financiera del productor al final de la vida útil del producto.
A este marco se suma la nueva Directiva (EU) 2025/1892, adoptada por el Parlamento Europeo el 9 de septiembre de 2025 y en vigor desde el 16 de octubre de 2025, que reforma la Waste Framework Directive 2008/98/EC e impone la RAP textil obligatoria para todos los Estados miembros antes del 17 de abril de 2028.
El nuevo marco europeo establece que los productores, ya sean fabricantes, importadores o minoristas online, serán responsables de financiar la recogida, clasificación, preparación para la reutilización, reciclaje y eliminación final de los textiles que ponen en el mercado. Además, introduce un sistema de eco‑modulación de tarifas, por el que las marcas que produzcan prendas de baja calidad o difícil reciclaje pagarán más, mientras que aquellas que diseñen productos más duraderos y monomateriales se beneficiarán de tasas reducidas.
Pero hay un vacío fundamental en el diseño de estas políticas: la mayoría de las prendas no se reciclan ni se gestionan en Europa, sino que se exportan fuera del continente.
El comercio global de ropa usada: los datos que no se cuentan
Según el informe del Ministerio de Economía francés en su informe “Les exportations des déchets textiles et des textiles usagés” menciona:
“90 % de los textiles reutilizados se exportan y solo el 10 % se queda en Francia o Europa. Una parte de los TLC (textiles, ropa de hogar y calzado) de segunda mano que no encuentran comprador en Europa (unos 100.000 toneladas) se exportan. África es, directa o indirectamente, el destino principal. Debido a una falta de adecuación con la demanda local, entre el 10 % y el 40 % de los volúmenes exportados no se venden como segunda mano y se convierten en residuos que estos países no están en condiciones de tratar.”
Esta afirmación evidencia una dura realidad: el sistema europeo de reciclaje y gestión textil está externalizando sus residuos.
En el caso de Ghana, la Fundación Ellen MacArthur estima (con datos obtenidos en UN Comtrade) que llegan cada semana unas 15 millones de prendas al puerto de Tema y al mercado de Kantamanto, lo que equivale a unas 15.000 toneladas al mes. Utilizando un promedio de 5,25 prendas por kilo, más alto que el cálculo de 4 prendas/kg que aplica Refashion, se estima que cada semana se importan aproximadamente 15 millones de prendas, de las cuales hasta el 40 % pueden acabar como residuo inmediato.
¿Una RAP verdaderamente justa?
The Or Foundation plantea una RAP verdaderamente global, que incluya en su diseño a los países donde la ropa es finalmente gestionada. No basta con financiar la recogida o clasificación en Europa: es necesario que parte de los fondos se destine a fortalecer infraestructuras, formación y condiciones laborales en los lugares que reciben nuestras prendas.
En Ghana, las mujeres llamadas kayayei cargan sobre su cabeza balas de ropa de 55 kg a cambio de unos 0,30 dólares por trayecto, llegando a hacer 10 kms al día llegando a provocar rigidez en las vértebras del cuello e incluso la muerte en casos documentados. Las balas, compradas por comerciantes locales en condiciones imprevisibles de calidad, cuestan entre 200 y 750 dólares cada una, como detalla The Or Foundation en su página Dead White Man’s Clothes – Kevin.
Lo más preocupante es que muchas veces estas balas contienen un alto porcentaje de ropa invendible o dañada. Cuando eso ocurre, los pequeños comerciantes pierden su inversión. Es decir: además de cargar con el residuo global, asumen el riesgo financiero del colapso del sistema textil.
¿Qué se hace con estas prendas?
En Kantamanto, un mercado de segunda mano, con más de 30.000 pequeños comerciantes activos, se venden, reparan y transforman miles de prendas cada día. Una parte se reutiliza, otra se repara o se adapta para reventa. También hay quienes transforman los textiles en nuevos productos: bolsas, accesorios, acolchados, paneles acústicos o incluso hilo para tejer.
Estos procesos, a pequeña escala, con escasos recursos, son precisamente lo que las políticas de RAP europeas pretenden financiar: la recogida, la reutilización, el reciclaje y la valorización del textil.
Si ya se están llevando a cabo en países receptores como Ghana, ¿por qué no incluirlos como beneficiarios directos de los fondos recaudados por la RAP textil?
Un llamado a las marcas desde Madrid
En su paso por Madrid, The Or Foundation presentó la campaña Speak Volumes, que propone a las marcas un gesto simple pero transformador: publicar los volúmenes reales de producción y venta de prendas, para empezar a construir una relación honesta con el impacto que generan.
Algunas marcas españolas ya se han sumado a la iniciativa, conscientes de que la transparencia es el primer paso hacia un cambio estructural. Publicar los volúmenes también permite fijar objetivos de reducción reales, no solo crecer en reventa o reciclaje mientras se sigue produciendo igual o más.
También se abordó un tema clave: la necesidad de reformar el sistema de códigos aduaneros (HS codes). Actualmente, la ropa usada está clasificada bajo el código HS-6309, que no distingue entre residuos, ropa reutilizable ni productos reciclados o upcycled. The Or Foundation está trabajando con la Organización Mundial de Aduanas en una propuesta para desagregar estos flujos, lo que facilitaría las exportaciones legales de productos con valor añadido y reconocería el trabajo de las diseñadoros/as, recicladores/as y artesanos/as africanos/as.

Ecoalf es una de las marcas que ya se ha unido a contarestademoda.es
Devolver el valor: comercio justo y circular
Para que el reciclaje textil global funcione, es necesario crear relaciones comerciales basadas en la equidad. Desde The Or Foundation y plataformas aliadas como AMES impulsores en España de Speak Volumes / contarestademoda.es, se está poniendo en la mesa un enfoque que reconozca el valor creado por quienes trabajan en los mercados del Sur Global y lo integre en el sistema económico circular.
En Accra, las iniciativas lideradas por mujeres que upcyclean prendas, tejen a partir de hilos reciclados, o fabrican paneles acústicos con fibras textiles, no solo están evitando que estas prendas terminen como residuos, sino que están generando empleo, resiliencia y autonomía económica.
Una RAP textil global no es caridad: es redistribución justa de recursos. Si Europa se beneficia del modelo de fast fashion, también debe financiar la gestión de su excedente allá donde se realiza de facto.
Conclusión: de la visibilidad al compromiso
Si estás leyendo esto desde una marca, una administración pública, un medio o como consumidor consciente, esta es una invitación a abrir los ojos. La sostenibilidad no termina cuando dejas de usar una prenda. Empieza ahí.
Desde Slow Fashion Next nos sumamos al llamado de The Or Foundation para construir una RAP textil justa y global, basada en la transparencia de volúmenes, la equidad internacional y la cooperación con quienes sostienen la circularidad en condiciones difíciles.
Tenemos que entender que la ropa no desaparece cuando la dejamos en el contenedor: viaja, impacta y transforma realidades. La pregunta no es solo cuánto reciclamos, sino cuánto producimos. Y si no medimos eso, no podremos cambiar nada. Así que ya sabes, únete a contarestademoda.es y pongamos sobre la mesa el elefante en la habitación 💜
